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martes, 14 de octubre de 2014

OTOÑO EN BLANCO




    Estos últimos años estoy demostrando tener una especial habilidad para perderme los mejores meses de pesca por estas aguas. La llegada de las llampugas desata el alboroto y las aguas abiertas y profundas del norte de esta isla pueden llegar a ser una fiesta. Y en las aguas someras, los palometones están en su mejor momento.






    Hace un par de años fue la muñeca. El otro día fue el tobillo. Sitio fácil, prisas y resbalón. Ni siquiera había empezado a pescar.

    La fractura me tendrá unos tres meses en dique seco. Así es que toca trabajo de astillero: reparar material y afilar anzuelos y dientes. Y este blog. Hay trabajo:

    En la serie de recetas, el gran Miguelón ( http://miguelon-arrainak.blogspot.com.es/)  vendrá a la isla desde Bilbao con un buen surtido de boletus para rellenarnos unos calamares. No sé cómo lo hará, pero no os lo perdáis, que Miguelón, como buen bilbaíno, es capaz de cualquier cosa.

    Y en la serie de charlas, nos tomaremos un café con un gran pescador italiano: Alex Santoro  ( http://lightgameblog.blogspot.com.es/ )  Con él hablaremos del Light Eging y del panorama de la pesca de cefalópodos en Italia. Seguro que os va a interesar, porque Alex es un verdadero especialista en esta pesca sutil y apasionante.

    Os dejo con un joven palometón de finales de agosto. Con paseante. Cómo no echarlos de menos...
    Abrazos.
    


                   





domingo, 10 de agosto de 2014

DISCULPAS, PECES Y PROMESAS




    Cuando abrí este blog ya sabía que no haría entradas muy a menudo. Por falta de tiempo y porque no siempre se tiene mucho que decir. Me pareció que podría hacer algún artículo cada mes y medio o dos meses.

    Fui muy optimista. Ahora lo veo. Tres meses son demasiado tiempo, incluso para un blog de periodicidad tan difusa como este. Mil perdones.

    De vacaciones. Al fin. Con más tiempo por delante, espero aprovechar para ponerme al día con este espacio y hablar algo más sobre el calamar. Por ejemplo: el amigo Gaucho comentaba en estas páginas que no estaría mal alguna receta de cefalópodos. Así es que he propuesto a unos cuantos amigos que cocinen en casa unas sepias y calamares que guardo en la nevera. Frita de sepia, ceviches, frituras, cortes a la manera de Oriente... Espero traer aquí esos platos y la forma en que los preparan estos amigos. Prometo no tardar tres meses!!





      La transición del calamar al pez, en mi caso, casi siempre pasa por el palometón. Es el pez que más busco. Si los hay, parece que no quiero otra cosa. Muchas veces pienso si es el pez o es la superficie. Y son las dos cosas, supongo. Un animal perfecto tentado a ras de agua. En la frontera entre nuestros dos mundos. Mundo de agua y mundo de aire.

    Qué os voy a contar que no sepáis. Por ejemplo: en una de esas mañanas con el sol todavía muy bajo. El agua tranquila y espesa, con esa viscosidad y brillo que la convierte a esas horas casi en mercurio. Nos traemos un paseante. Muy despacio, sólo por el gusto de verlo navegar. Cada paseante parece que tuviera su marca de agua, su estela y su ola, su turbulencia privada. De repente, cuando casi habíamos olvidado que estamos llamando a un pez, el patrón conocido se rompe y notamos un temblor, un principio de agitación  en las aguas que ya no es de nuestro paseante... Sabemos, entonces, que no estamos solos. Un año más.

    Nos vemos en la mesa.



 
                 






miércoles, 20 de noviembre de 2013

ESPETÓN




     SEGUNDA ESTAMPA DE OTOÑO


     Siempre salí a pescar sin cámara de fotos. Me compré una, compacta, simple y barata, cuando abrí este blog. Todavía me cuesta usarla porque lo paso bastante mal cuando el pez está fuera del agua y quiero soltarlo pronto.

     Mi retraso tecnológico es notable: la luz llegó a mi casa ya entrado el siglo XXI y el ordenador e Internet son para mí tan nuevos que casi me da vergüenza y miedo manejarlos.
      
     Pero, ya puestos en faena, pensé que ahora le tocaba el turno a la cámara de vídeo. Más trastos. La idea es poder hacer alguna grabación con la cosa del eging. Las horas son malas, porque la mayoría de capturas se dan con poca luz. Veremos.

     El primer día  que usé la cámara llegué justo cuando el sol se acababa de poner. Un momento muy de calamares. Coloqué malamente el nuevo trasto encima de la mochila y salió este vídeo, descentrado y torcido. La luz es la última del día y parece que todavía puede verse algo. No sé. Os lo pongo porque es el primero. La luz es resultona, pasa un barquito y un espetón se come el minnow al tercer lance. 
     
     Hasta la próxima, ya en pleno calamareo.






domingo, 6 de octubre de 2013

LLAMPUGA

 


     PRIMERA ESTAMPA DE OTOÑO



     Justo cuando he acabado de montar el equipo, un banco de agujas salta fuera del agua para evitar a un grupo de cinco o seis llampugas que le vienen detrás. Demasiado lejos para alcanzar la zona con el pequeño pencil que llevaba puesto.
     Cuando todo parece volver a la calma, una llampuga se interesa por el artificial. Viene sola pero, en la carrera, parecen dos o tres gracias a ese nervio que las lleva casi a la bilocación.
     Tres persecuciones y dos ataques. No consigo clavar. Llevo anzuelo simple. Después de un par de lances más, pierde el interés por mi pencil.
     Una pausa y pongo un jig. Al primer lance, y mientras el hierro desciende, tengo una picada doble: un mosquito en toda la frente y la llampuga en todo el jig. 
     Dio una pelea poco llampuguera porque venía clavada por la ventresca. Creo que más o menos todo esto puede verse en este vídeo.  
     Abrazos.




                                 
                                       







martes, 16 de julio de 2013

ESPERANDO AL PEZ

 


      La temporada de peces empezó tarde y mal. Muchas salidas sin ver un solo animal que llevarse a la caña. Y cuando los hubo, no supe pescarlos.

    Ya hasta los espetones, que nos han salvado de muchos bolos por estas fechas, parecen haberse aprendido la lección. Activos durante prácticamente todo el día en mayo y junio, nos hemos visto las caras muchas tardes de aguas claras, con persecuciones protocolarias a cada cambio de artificial y muy pocos ataques. Quién me lo iba a decir hace tan solo un par de años cuando, injustamente, casi los despreciábamos por fáciles y abundantes. Buena cura de humildad y una moraleja: no hay pez fácil de pescar que lo sea para siempre.

   Y luego están los palometones. Pocos, muy pocos he visto esta primavera. Y los he echado verdaderamente en falta porque son los reyes de la superficie en esas fechas. Días de mucha muñeca y poco pez. Para ellos parece que este año tampoco ha habido primavera.




     Ya mediado junio la cosa cambió. Pescando casi en mar abierto, con grandes fondos y en puntas que dan a las autopistas de paso de los primeros pelágicos de bando, que anuncian el verano de jigs y grandes minnows y stickbaits. Los primeros estorninos, los grandes espetones que, ahora sí, no pueden resistirse a un bocado voluminoso y proteico. Y este pez.



      Hermoso, potente y listo. Un buen pez, para un principio de temporada que es mejor olvidar.

      Os dejo con el vídeo de la suelta y os cuento algo más en un par de meses. Abrazos.











domingo, 18 de noviembre de 2012

NOVIEMBRE


      Es como no saber muy bien qué ropa ponerse. ¿Hace frío o hace calor en otoño? ¿Vamos a los calamares o probamos con los últimos peces?

      Ya el otro día eché de menos llevar en la caja un pajarito. Con el sol bien puesto se me formó una concentración de barcas casi a tiro de caña. Seis barquitos al calamar con su foco bien puesto dentro del agua. Llegó muy rápido, ya de noche, una lancha que se colocó en mitad del grupo. La Guardia Civil, pensé. La verdad es que yo no veo mucho a los guardias por estos mares, así es que me pareció casi un milagro. Pero las barcas siguieron a lo suyo y la lancha se unió al festival. Espero que no fuera la Guardia Civil...

      Pensé que si uno no se empeñara en vivir en un estío perpetuo ya podría haberme echado en la mochila una camiseta para los fríos y algún pajarito para sumarme al coro de tramposos.

      Pero no, sigue uno esperando los últimos peces arriba. O buscándolos más lejos, más hondos. Todavía queremos algún palometón. Como éste, joven y mal prendido, para estrenar la 2'40 de esta temporada.








      Pero esa noche, en mitad del silencio delincuente de las barcas y los focos, pude oír los sifonazos del calamar. Así es que empieza ahora un tiempo casi imposible en que uno lo quiere todo. Calamar y pez. Eging y Spinning. Sol y abrigo. Es el otoño.






jueves, 1 de noviembre de 2012

CICLOS


        Saber que hay calamares en febrero y llampugas en octubre es saber muy poco. Se aprende fácil. O es muy poco saber que al amanecer casi siempre pasan cosas. O que la luna manda mucho en los mares... Saber todo esto es muy poco, porque son los ciclos, y un depredador se los tiene que saber. También los saben las presas. Se los sabe cualquier cosa viva sobre el planeta.
    
        Así que reconocer algunos patrones es saber muy poco, porque hay patrones simples que uno reconoce casi sin pensar. Me gustaría deciros que reconozco patrones más complejos. Que más o menos he llegado a comprender que con este mar o estos vientos se pesca mejor. Pero no sería verdad. No acaba uno de entender esta partitura de las aguas, porque esconde patrones difíciles que casi obligan a ser pez.

        Pero sé, por ejemplo, que en abril entran palometones jóvenes por una punta cerca de casa. Es un patrón simple y próximo. Irresistible para los palometones y para el pescador, que tiene que saber que la temporada de superficie queda inaugurada.

         Algunas veces he querido creer que el primer palometón de este abril es el mismo primer palometón que solté la primavera pasada.

          Como este abril, por ejemplo:

                                                           



           Me gusta pensar que es el mismo, sano y crecido desde la última vez.

           Pero, como al final no somos peces, casi mejor que no. Que no sea el mismo. Entiendo que puede ser un patrón cruel una primavera tras otra de casi muerte. Así es que lo normal, lo digo desde ahora, sería no pescar.

           Pero eso tendrá que ser en otra vida. En otro ciclo.